""

23/8/16

Berlineando ⎟ El jardín de la Villa Liebermann

Esta maravilla se encuentra a las afueras de la ciudad, a orillas del lago Wannsee. Muy cerca de Potsdam y en plena zona residencial. Rodeada de atracaderos plagados de todo tipo embarcaciones que los berlineses dejan a buen recaudo, para luego ir a disfrutarlos siempre que se tercie. Hacía un montón de tiempo que tenía esta visita pendiente, pero por una razón u otra nunca encontraba el momento para ir. ¡Menos mal que al fin me decidí!




Max Liebermann, es y fue uno de los pintores impresionistas alemanes más importantes. Entre otras cosas, su obra refleja el Berlín cotidiano de hace más de un siglo (Exposición actual: Biergärten y Kaffeeterrassen). Pero confieso que lo que realmente me entusiasmaba, era conocer lo que fue el interior y los jardines de la casa del pintor. Y es que, ya me conocéis: siento una debilidad tremenda por las flores y las villas de época. ¡Qué se le va a hacer!



Lo que me encontré allí superó mis expectativas. Mientras el Pepe compraba las entradas, yo me dedicaba a cotillear la tienda. Nada más salir, no dejé de disfrutar del jardín trasero lleno de flores que contrastan a la perfección con las contraventranas verde menta de la casa. Ya os podéis imaginar, el largo rato que me pasé haciendo fotos y lo difícil que fue sacarme de allí.




Cuando el Pepe me convenció, entramos en lo que era la planta baja de la casa del pintor. Una imponente Villa en la que se retiró a pintar con su mujer y su hija. Una casa que él mismo mandó hacer y con mucha historia tras de sí. Cuando el pintor judío murió, y ya casi en plena II Guerra Mundial la casa fue arrebatada a su mujer por el régimen nazi. Tras la guerra fue un hospital, posteriormente hasta sede de una asociación de buceo. Hasta que en el 2006, ya restaurada tanto ella como sus jardines, abrió al público como museo. Es muy interesante poder disfutar de los cuadros que Liebermann pintó allí mismo, siendo siempre los protagonistas: sus flores y su jardín.







Pero lo que merece aún más la pena, es acabar la visita con un buen paseo por el jardín delantero. Al fondo hay una casita de madera blanca y techo de paja. Da gusto sentarse allí y disfrutar de la vista al lago mientras los barcos y los patos pasan. Y para rematar: hacedme caso y tomad una tarta casera en la cafetería del museo: Café  Max.






¿Qué os ha parecido la visita? ¿Habéis estado alguna vez en la Villa Liebermann o conocéis el pintor?
Podéis encontrar información más detallada aquí.

¿Te has quedado con ganas de más? Pues sígueme en las redes sociales donde comparto mi día a día y un montón de recomendaciones más.
 https://plus.google.com/112512764635764871187/postshttps://de.pinterest.com/eintagmitpepa/https://www.instagram.com/eintagmitpepa/

22 comentarios:

  1. Como para no perderse por esos jardines Pepa! Un lugar muy bonito :)

    ResponderEliminar
  2. Madre mia, que pinta más rica. Me encanta todas las ideas que das por tu blog. Además están explicadas ¡¡genial!!_♥_♥ Un besazo enorme belleza ¡¡disfruta del veranito!! Estamos en contacto. ;* ¡¡Muá!!_♥_♥

    ResponderEliminar
  3. Qué bonito Pepa! Sentarse allí con un libro debe de ser un lujazo.
    Me da muuucha pena la historia del pintor. Pero supongo que allí estaréis acostumbrados a toparos con millones de historias de ese tipo :(.
    Me encanta encontrarte en las fotitos de este post con tu super trenza.
    Un beso guapa!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ya sabes Bego, en verano como tú tiro de trenza que no veas :)

      Eliminar
  4. Por un momento me ha recordado a Matilda!!!
    Qué maravilla de lugar, ¿imaginas vivir alllí? ¡Me ha encantado la primera foto especialmente!
    Besos rojos por doquier!!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. pues como para no imaginármelo: sería feliz y tendría cientos de mascotas! :) :)

      Eliminar
  5. guauuu que lugar tan mágico, es de esos sitios que dices, me quedo a vivir, no me hace falta más.
    Por cierto me gusta tu camisa de perretes :)

    un besito guapa
    http://misviajesenglobo.blogspot.com.es/2016/08/green-dress-minueto.html

    ResponderEliminar
  6. esos jardines son preciosos! nosotros estuvimos en Potsdam un noviembre... estaba todo sequillo :(

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Claro, es que en invierno es totalmente diferente!

      Eliminar
  7. Qué envidia me das y cómo me gustan estos post!!! Disfruta por mi!! Bss!!

    ResponderEliminar
  8. Es preciosa, Pepa. Si voy por ahí otra vez, iré.
    Besos, guapa.

    ResponderEliminar
  9. Gracias Pepa por compartir este post. Un lugar precioso y con encanto. Sera una visita obligada cuando viaje a Berlin. Besos

    ResponderEliminar
  10. Madre mía, que lugar tan precioso!

    Sin duda queda dentro de mi infinita lista de lugares que visitar. Pasé por Berlin este verano peor no tuve tiempo de visitar sus alrededores. Ahora tengo bastante claro que una excursión a Postdam es imprescindible, aunque casi mejor ir en primavera o verano para ver las flores en todo su esplendor :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, sin duda primavera es la mejor época! Todo se ve totalmente diferente 😉

      Eliminar

Este blog se alimenta continuamente de cosas geniales:
positividad, aventuras sin fin, creatividad, mundo e inspiración.
Pero su plato favorito: ¡siempre serán vuestros comentarios! ❤