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10/5/17

Berlineando | Mi experiencia en The Haus

Como ya os conté por las redes sociales, estoy loca de contenta porque mi hermana ha venido a pasar una temporada conmigo. Y me da que loca pero de atar, la voy a acabar volviendo yo a ella. Desde que llegó no la dejé ni respirar, llevándola de aquí para allá y berlineando sin parar. Ayer mismo la convencí para ir a visitar The Haus, una casa llena de arte callejero y que prometía ser: ¡lo más de lo más! Resulta que han dejado un edificio de 5 pisos completamente vacío, en manos de 168 artistas. Y ellos, me imagino que encantadísimos, han hecho lo que han querido con cada rincón de lo que era un antiguo banco. Dicen que la casa ha sido creada para ser destruida. Así que comprenderéis que con semejante lema, este proyecto artístico atrajo automáticamente mi atención. A mí, y a la mayoría de los berlineses porque la espera se nos hizo eterna y tardamos como una hora y media en entrar.


Mientras hacíamos cola nos pasaron unas bolsas de plástico con un cierre bastante potente, para que guardáramos nuestros teléfonos móviles. Porque en The Haus no entra nada de nada: ni móviles, ni cámaras, ni los bolsos más grandes que un letrero de cartón escrito a rotulador que dice: Taschenmesser (medidor de bolsos). ¿La idea de todo esto? Que los visitantes se concentren en el arte de cada una de las habitaciones y las disfruten con cada uno de los sentidos. En concreto 108 salas, repartidas entre los cincos pisos del edificio. ¡Sí, claro! Los pasillos, los descansillos y los baños incluso de peluche, también están incluidos.



En cuanto a mi experiencia artística allí dentro, no sé muy bien que deciros. Si estáis interesados en el arte urbano de lo más alternativo y sobre todo vais con suficiente tiempo, no deberíais perdéroslo. Seguro que en vuestro caso, será una experiencia única. Al contrario, si sois unos tiquismiquis, sufrís de alergias o fotosensibilidad, pensároslo pero bien. La probabilidad de que os dé un chungo allí dentro, puede ser bastante elevada.

La idea es que lo que hayamos visto allí, tan solo se quede en nuestro recuerdo. ¡Y vaya si puse en práctica el concepto! No puedo dejar de pensar cómo sería vivir entre musgo o lo que quedaría del techo de mi habitación si de repente a un gigante le diera por poner sus pies en ella. Más no os puedo contar: ¡porque todo allí es de un secretísmo total! Tendréis que animaros y pasaros por allí antes del 31 de mayo, día en el que el edificio quedará hecho pedazos.

¿Qué os ha parecido? Si ya la habéis visitado, contadme qué tal fue vuestra experiencia. ¡Espero vuestros comentarios!

Y si te has quedado con ganas de más, sígueme en las redes sociales donde comparto mi día a día y un montón de recomendaciones más. 
 

10 comentarios:

  1. Sister, a mi me pareció muy buena idea utilizar el edificio para la exposición. En cuanto a el estilo del arte, hay gustos para todos los colores 😂😂

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    1. Lo sé, lo sé! Por tu cara al salir, supe que casi mueres en el intento 😏

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  2. Lo estais pasando de maravilla,me alegro por ti Pepa,a seguir callejeando por Berlin.

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  3. ¡Qué envidia, con lo que me gusta a mí el arte urbano! ¡Tuvo que ser brutal!
    Espero que dejen algún tipo de documentación gráfica hecha antes de demolerlo, porque debe ser una pena...

    Un abrazo :)

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    1. Pues lo único un libro que se podía comprar al salir. Pero nada más!! 🙃🙃

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  4. ¡¡me encanta la idea!!
    Besos rojos por doquier!!!

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  5. ¡Ostras Pepa cómo me mola el concepto! La idea de dejar los móviles es buenísimaaaa, además de ayudarte a concentrarte y disfrutar hace todo el tema mucho más misterioso. Vamos, que si estaba en Madrid sería mi próximo plan de finde fijo fijo. Un besazo

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    1. No lo dudes!! Seguro que esta idea llega pronto a Madrid!! 🤗🤗

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