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jueves, 12 de enero de 2017

Año nuevo. Miras nuevas.

Después de unas semanas bastante relajadas viviendo la vida a la asturiana, aquí me tenéis de nuevo: en Berlín, con una nevada tremenda y a -11 grados de diferencia. Pero esta vez más que renovada, volví arrastrando un trancazo impresionante del que parece que pocos asturianos se libraron. Así que entre tés con miel y ataques repentinos de tos, os voy a contar eso que en esta época a todos nos viene de perlas. ¡Que sí! Que toca hacer balance del año que se va, y de paso reflexionar sobre unos cuantos propósitos que tengo pendientes. ¡Algunos los quiero cambiar pero ya! Pero admito que otros se quedarán tal cual.



🔝 Mejorar mi nivel de conversación en inglés que buena falta me hace. Y de paso estar más que preparada para afrontar una posible aventura al otro lado del océano, que posiblemente dará un chute de energía al blog: ¡pero de los buenos!

🔜 Comprar una cama nueva con un colchón comodísimo: ¡al más puro estilo americano! El cansino "Lo Mónaco" será una broma al lado del nuestro.

🔛 No tener ningún reparo en plantarles un rotundo "no" a los pesados, pesadillas, caraduras y chupaenergías que hay repartidos por el mundo. Y aquí incluyo a los repartidores que me dejan todos los paquetes del vecindario, las abuelas que me abordan sin límites en las paradas del bus y a todos esos que por ser amable, piensan que no tengo nada mejor que hacer que escuchar sus estupideces.

 🔚Salir de esos grupos tan cansinos del Whatsapp en los que nadie me preguntó si quería estar y encima me dejan la batería seca.

🔜 Perfeccionar más si cabe mi alemán pero sin pasarme de la cuenta.

🔛 Seguir comiedo sano y apostando por los productos regionales. En definitiva, menos súper y más mercado.

🔛 No acumular cosas innecesarias que no sirven para nada. Si es que no puedo estar más de acuerdo con Marie Kondo. Y si no me creéis, preguntadle a mi madre que tiembla cada vez que le digo que voy de visita...

🔛 Pasar mi tiempo libre exclusivamente con la gente que me gusta, y cero con la que me disgusta. Es que oye: da gusto ahorrar tiempo y en salud mental.

🔛 Seguir viajando y descubriendo nuevos lugares que me inspiren. En este sentido, nuestro 2016 fue un año genial. Entre otras aventuras, disfruté un montón de una escapada relámpago a Helsinki. Y que decir de mi viaje a Estados Unidos mitad carretera/ mitad comodón, que cambió para bien el concepto que hasta entonces teníamos de lo que era aventurarse. En nada, os lo cuento.

🔜 Moverme aún más. Incrementar mis clases de yoga y pilates semanales y mantener una rutina más severa en el mundo running: ¡llueva, nieve o relampaguee!

🔝Apostar más por mis propios proyectos profesionales y menos por los de los demás. Si es que en confianza en mí misma, creatividad y organización no me gana nadie, pero aún así parece que nunca aprendo y siempre acabo rodeada de cutres.

🔜 Conocer a mis nuevos sobrinos: tanto al biológico que es alemán a más no poder, como a la adoptiva, mitad suiza mitad burgalesa.

🔛 Reconciliarme con el clima berlinés, aunque al igual que hoy haya tres palmos de nieve y lleve tantas capas de ropa encima, que no me pueda ni mover.

🔜 Renovar la vajilla y los cubiertos de diario. Porque entre los que están andrajosos y los que el Pepe tiró con una empanada monumental a la basura, no me quedan ni a pares ni apenas presentables.

🔜 Aunque no me lo crea ni yo: leer más y tirar menos de Netflix. Dicen que en equilibrar está la cuestión, pero no sé yo...

🔝 Disfrutar por todo lo alto del acontecimiento del año: la boda de uno de mis primos favoritos. Hasta el momento, el único acontencimiento familiar pasada mi adolescencia: ¡sálvese quién pueda!

Pero sobre todo, invertir mucho más tiempo y dedicación en este espacio tan mío. Publicar más asiduamente, y ser fiel sin tapujos ni pretextos al estilo tremendamente Pepa.

Contadme en cuántos de mis propósitos coincidimos y en cuáles discrepamos. ¡Espero vuestros comentarios y hasta la próxima!

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jueves, 22 de diciembre de 2016

Feliz Navidad ☃ Frohe Weihnachten ✯ Happy Holidays

Y así como si nada ya estamos a las puertas de un nuevo año. Uno muy esperanzador que entra, otro un poco ajetreado que se va. Pero ya veréis, el 2017 seguro que promete. Y no lo digo tan solo por mí, sino por cada uno de vosotros. Estoy bien contenta porque disfrutaré de las fiestas en mi tierra, esperando que a la vuelta todo por Berlín esté un poco más traquilo. Me muero de ganas por contaros paso por paso mi viaje de carretera por tierras americanas. Pero no solo eso, sino que seguiré compartiendo con vosotros un montón de berlinadas y aventuras varias.Y quién sabe, quizás algún que otro notición. Todo se andará. Crucemos los dedos.


Pero que no me enredo más, y voy a lo que iba. Os deseo mucha felicidad, salud y que disfrutéis de unas vacaciones por todo lo alto. Brindad 🍸🎉 por vosotros, por mí y por un nuevo 2017 lleno de nuevas oportunidades y alegrías. Comeros todas las uvas sin rechistar y disfrutad de la familia y de los amigos que sin lugar a dudas son el mejor de los regalos.

 Contadme cuáles son vuestros planes navideños y no me perdáis la pista a través de las redes sociales. ¡Os estoy esperando!

 

miércoles, 7 de diciembre de 2016

Receta de galletas de reno by Strudel & Flan

Hoy tenemos visita. ¡Y que visita! La bloguera María de Strudel & Flan, comparte de nuevo con nosotros una de sus deliciosas recetas. ¡Qué sí! Que esta asturiana tan maja y super alemanizada al igual que yo, abre el periodo navideño en el blog.

Esta vez, con unas galletas de reno facilísimas de hacer y que no pueden ser más Pepa. Hornearlas y decorarlas puede ser el plan perfecto para pasar una tarde golosa en familia. Y que detallazo si después de hacerlas, las empaquetáramos con mimo y las repartiéramos entre los amigos y allegados más queridos.

Galletas de reno by STRUDEL & FLAN
Ingredientes ✌
200 g de harina
50 g de azúcar glas
100 g de mantequilla
2 cucharadas de zumo de limón
1 yema de huevo
smarties rojos
cobertura de chocolate



Preparación 👀
Formamos un volcán con la harina. Hacemos en el centro un hueco donde agregamos el resto de ingredientes. Amasamos rápidamente hasta obtener una masa lisa.

Estiramos la masa. Damos forma de galletas con la ayuda de un molde redondo.

Si no quieres que la nariz sobresalga mucho, puedes marcar con un smartie el hueco donde vas a pegarle posteriormente.

Horneamos a 170ºC durante 8-10 minutos.

Dejamos enfriar las galletas para que no rompan.

Derretimos el chocolate al baño maría. Con la ayuda de una manga pastelera pegamos los smarties y dibujamos los ojitos. Para crear los cuernos de los renos, lo más fácil es dibujar: dos rayas verticales, una "tuve" en la parte superior y una segunda rayita inclinada en la parte derecha.


¿Qué os han parecido? ¿No os parecen una preciosidad?
Si os ha gustado la receta, podéis encontrar muchas más en su página web Strudel & Flan. Además María, emprendedora a más no poder, ha publicado recientemente un libro de recetas estupendo (podéis ojearlo aquí). Y digo yo, que en estas fechas no se me ocurre nada mejor que regalar algo tan original: ¡seas un cocinillas o no!

¡Espero vuestros comentarios!
¡Y hasta la próxima!


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miércoles, 30 de noviembre de 2016

5 cosas que no te puedes perder de L.A. by Pepa

Hoy comparto con vosotros un pedazo más de mi aventura por tierras americanas. Y esta vez, si que empiezo la historia por el principio: ¡en Los Angeles! Donde llegamos con muchas ganas de aprovechar nuestros tres días y tres noches y de paso recargar pilas antes de iniciar nuestro esperado viaje de carretera.

Como os podréis imaginar es imposible pasar unos días en L.A. sin disponer de un coche con el que moverse. Y no os voy a engañar, conducir por allí puede resultar bastante estresante. Así que si tenéis pensado ir, no os queda otra: ¡el coche es la mejor opción para recorrer sus calles como auténticos angelinos!

En cuanto al alojamiento, nosotros nos quedamos en el Hotel Mama Shelter en pleno corazón de Hollywood. De ambiente y estilo muy juvenil, ofrece uno de los mejores desayunos que probé durante toda mi aventura. En su azotea tiene un bar-restaurante muy concurrido al atardecer y que da gusto visitar bien temprano. Si eres de los que madrugan, podrás disfrutar de las vistas a las míticas Hollywood Hills de la ciudad con esa luz anaranjada tan típica del amanecer californiano. (Para los más cotillas: aquí os dejo un enlace a la galería de fotos del hotel).

L.A. es una ciudad para vivirla moviéndose y cara en todos los aspectos. Sin embargo, tiene algo especial y me alegro muchísimo de haberla conocido. En ella todo es peculiar y si vienes de Europa: ¡mil veces más! Porque nada tiene que ver, con lo que por aquí nos imaginamos como una gran ciudad. Si es que, es difícil hasta de explicar. Es exactamente: ¡como de película!

Pero si hay tiempo, ganas e interés, te esperan lugares tan únicos como estos que no te deberías perder:


1. Las vistas desde la montaña donde se encuentra el Observatorio Griffith
El lugar perfecto para comenzar con un buen sabor de boca el primer día de aventura por la ciudad. Y de paso, ir haciéndose a la idea de sus enormes dimensiones y de lo que te encontrarás. Un lugar muy concurrido entre los angelinos para salir a caminar o a correr. Y como no, de turistas tan intrépidos como yo que quieren tener la mejor de las perspectivas de la ciudad (Más inf aquí).



2. El Jardín del Desierto en el Botánico The Huntington
Un lugar que no puede pasar desapercibido para los amantes de la naturaleza y sobre todo de los cactus. Un jardín botánico en el que encontraréis plantas y árboles del mundo entero. Y mucho más que eso: colecciones de arte, exposiciones y tiendas. Si vais, tomaros vuestro tiempo porque es realmente enorme y merece mucho la pena (Precio entre 23-25$ por persona / Más inf aquí).



3. Avila Adove (1818): la casa más antigia de la ciudad
Situada en la calle Olvera Street, en pleno DownTown. De acceso gratuito, y rodeada de un montón de restaurantes y tiendas mexicanas que forman parte del Mercado del Pueblo de L.A. Una manera divertida de viajar a México sin dejar la ciudad y ya que estás allí tomar un rico tentempié: ¡ándaleee!



4. The Getty: arte, arquitectura y vistas de infarto
Quién me iba a decir a mí, que me iba a reencontrar precisamente allí con mi obra favorita: "Girl with a Kitten" de Lucian Freud. Ya tuve la suerte de disfrutarla hace tres años en Londres. Os espera una selección excelente de arte de todos los tiempos y un edificio diseñado por Richard Meier con unas  dimensiones, luminosidad y vistas inigualables. La entrada es gratuita, pero no tanto el parking que cuesta alrededor de 15$ por coche. (Más información aquí).




5. El muelle y los alrededores de la playa Venice Beach
Un mundo pararelo sin salir de la ciudad, lleno de extravagancias y gente un tanto peculiar. Pásate con la cámara al atardecer y disfrutarás un montón haciendo fotos de esas que no necesitan filtro alguno.



Y sobre todo prepárate para encontrarte cualquier cosa. En mi caso, disfruté en primera fila del festival de disfraces perrunos conocido como Venice Dog-O-Ween Costume Contest. ¡Este perro-adidas tan majo que véis aquí abajo, fue uno de los ganadores!



Pero esto tan solo es un ejemplo, de todo lo que una ciudad tan enorme te puede ofrecer. Definitivamente con lo que más disfruté, fue con recorrer los diferentes barrios en largas jornadas de coche. Con las paradas aquí y allá, observando e integrándome en la forma de vida de la gente del lugar. Algo que no fue nada difícil debido al carácter tan abierto y agradable que tienen. No sé que tiene L.A. pero una vez estás allí, te sientes como si lo conocieras de siempre y automáticamente pasas a ser un angelino más.

¡Espero vuestros comentarios!
¡Y hasta la próxima! 

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lunes, 21 de noviembre de 2016

Mi hotel en Palm Springs, California

Aquí estoy de nuevo. Todavía con el jet lag a cuestas, bastante relajada e incluso algo morena. Si es que a eso de disfrutar diariamente del buen tiempo y de los paisajes de ensueño, una se acostumbra bastante rápido. Así que voy a darle portazo por un momento, tanto al frío berlinés como al bombardeo pre-navideño alemán, mientras os enseño uno de los hoteles californianos que más me alucinó. Sí, lo sé. Empiezo la historia al revés. Porque aquí fue donde se acabó nuestro viaje, finiquitando nuestra aventura por tierras americanas como auténticos reyes.


El hotel ARRIVE, es sin duda uno de los mejores hoteles donde me alojé. Uno de esos imprescindibles si al igual que yo, sois muy perfeccionistas en la planificación de vuestros viajes y andáis permanentemente tras la busca del alojamiento ideal. Su ubicación no puede ser mejor: en pleno centro de Palm Springs, a pocos kilómetros del auténtico desierto y con unas vistas a un paisaje montañoso muy peculiar que parece como pintado para la ocasión. Las palmeras y los cactus no podían faltar, dando un toque muy californiano y agradable al lugar.


 



 Las habitaciones se disponen a modo de apartamentos alrededor de la piscina, a la cual puedes acceder en cualquier momento. Y no os voy a engañar: ¡donde me lo pasé fenomenal! Y bien lo sabéis los que me seguís en las redes sociales, porque os dí la lata un día sí y otro también. 

La decoración del hotel es algo que me encantó. Americana total con un aire retro increíble y lo mejor: ¡al más puro estilo Pepa! El acceso gratuito a bicicletas es todo un detalle y recuerdo con mucha alegría el paseo que dí por los alrededores.

 





En cuanto a los establecimentos del hotel, solo puedo hablar requetebién. Disfruté de su restaurante RESERVOIR casi a diario. Su carta de comida y bebidas es original y de calidad. Cuidan mucho la presentación y el personal es adorable. ¡Incluso puedes pedir desde la habitación o la tumbona de la piscina! Su cafetería CUSTOMS COFFEE sirve café orgánico de la zona y vende unos donuts que quitan el hipo. También me fascinó su heladería ICE CREAM & SHOP con una tienda de regalos incluida: ¡de esas de las que nunca saldría!




  



Un hotel con mucha personalidad creado para el vecindario, de aire juvenil y perfecto para descansar después de un fabuloso viaje de carretera. Sé que algunos de vosotros tenéis pensado hacer pronto un viaje similar: ¡pues tomad nota, y no lo dejéis escapar! Pero avisados estáis, una vez allí os será imposible no dejar de suspirar y pensar: ¡no me quiero ir de aquí jamás!

¡Espero vuestros comentarios!
¡Y no os perdáis mi próxima aventura!

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