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miércoles, 14 de junio de 2017

Berlineando | Navegando a través del Spree



Ya estoy contando los días para que lleguen mis esperadas vacaciones, pero mientras tanto no pierdo oportunidad de berlinear y enseñar a mi hermana cada rincón de la ciudad. Mismamente este fin de semana, hicimos un tour en barco con el que nos quedamos boquiabiertas. Concretamente el recorrido comenzó en el puente Schloßbrücke, muy cerca del palacio de Charlottenburg. Allí mismo nos subimos a un barco que nos llevó durante más de tres horas por el río Spree, pasando siempre al ras de los tesoros y los barrios más emblemáticos de la ciudad.




Ver el parlamento, la catedral, la bola de la televisión berlinesa o el famosísimo puente Oberbaumbrücke, desde esta nueva perspectiva: ¡me pareció lo más! Berlín visto desde el agua, es sin duda: ¡la mejor versión de la ciudad! La verdad es que el tiempo se nos pasó volando. Además de hacer un montón de fotos y selfies para el recuerdo, disfrutamos muchísimo de un café con helado y alguna que otra delicia que ofrecía el restaurante a bordo. Las risas no faltaron, sobre todo cuando el barco pasaba por debajo de algún que otro puente que casi nos llegaba al ras de nuestras cabezas. Y como no, aprendimos cosas como que: ¡Berlín tiene más puentes que la mismísima Venecia!






Nosotros elegimos la compañía Reederei Bruno Winkler, que también ofrece tours mucho más cortos e incluso nocturnos por la ciudad. En este caso, se trata del *Tour 2 - Trayecto regular pasando por el Spree y & Landwehrkanal* que cuesta 22 euros por persona. Los billetes se pueden comprar directamente en el muelle del Schloßbrücke donde hay una taquilla o en Friedrichstraße,  donde también hace una parada. Como veréis me he quedado bastante satisfecha con la experiencia, y no  dudaría ni un instante en volver a repetirla. No creo que haya mejor manera de disfrutar de la ciudad, que cómodamente a bordo de un barco mientras te dejas llevar.





¿Qué os ha parecido? ¿Habéis hecho algún tour en barco por Berlín u otra ciudad? ¡Espero vuestros comentarios! 

Me voy de vacaciones unas semanas pero mientras tanto nos podemos seguir a través de las redes sociales, donde compartiré mi día a día y un montón de recomendaciones más. 
 
 

miércoles, 7 de junio de 2017

Berlineando | La Columna de la Victoria

El tiempo pasa volando y no quiero perder oportunidad de ir tachando uno a uno los planes berlineses que todavía tengo pendientes. Aún más si cabe, para aprovechar a tope los fines de semana más cálidos del año y como algunos ya sabéis, porque en unos meses haré un paréntesis -eso sí, con vuelta- de mi vida berlinesa. Ya hacía semanas que no me quitaba de encima, las ganas de disfrutar de unas buenas vistas. Y es que Berlín es lo que tiene, deslumbra aún más: ¡si lo observas desde arriba!





El mirador de la Columna de la Victoria, remoloneaba entre mis apuestas. Probablemente os sonará de sobra, porque la Siegessäule está situada en pleno Tiergarten y su estatua dorada es uno de los símbolos más característicos de la ciudad. Su localización privilegiada, hace que se vea desde múltiples rincones de la ciudad. A mí me encanta observarla cuando paso en el metro de camino a Mitte y sobre todo cuando la luz del sol se refleja en ella, emitiendo esos destellos metálicos tan particulares. Sesenta y nueve metros de altura, empotrados de lleno en plena rotonda Großes Stern. Pocos sabréis que su lugar original era la actual Plaza de la República, frente al Reichstag. Pero resulta que durante la época nazi, la trasladaron al lugar actual por puro capricho estético. Y esto lo debieron hacer trozo a trozo, como originalmente se fue construyendo para celebrar las tres victorias prusianas consecutivas (1874).






¡Acceder a su mirador es toda una aventura de riesgo! Subir cientos de escalones a la redonda provoca que te cojas un mareo de aquí te espero. Y sin hablar del tema altura, que resulta demasiado evidente si te da por mirar hacia abajo en esos descansillos un tanto transparentes. Avisados estáis: las mínimas dimensiones tanto de la escalera como del mirador, pondrán vuestro vértigo y claustrofobia a prueba. Pero por el camino pensad que una vez arriba, tanto esfuerzo habrá merecido bien la pena. Vistas a la redonda sobre la ciudad, con la enorme estatua de bronce encima de tu cabeza: ¡una auténtica experiencia verla desde tan cerca!

¡Espero vuestros comentarios y hasta la próxima aventura!

Si te van las buenas vistas, quizá también te interese:
Panoramapunkt: mirador + cafetería
Un cóctel entre amigos a 203 metros de altura 

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miércoles, 31 de mayo de 2017

Berlineando | Mi vis a vis con los elefantes

Hace tiempo compartía con vosotros una lista de planes berlineses solo aptos para valientes y que aún tenía pendientes. Uno de ellos era visitar las instalaciones de los elefantes del Zoo de Berlín, en un vis a vis junto con algunos de ellos y su cuidador de confianza: Date mit Ihrem Lieblingstier im Zoo Berlin.  Casi ocho meses de espera que merecieron bien la pena, desde que el Pepe me regaló esta experiencia en septiembre por mi cumpleaños. Y allí estábamos nosotros con una puntualidad alemana extrema, para no perdernos ni un segundo de los veinte minutos que duraba la ansiada cita. 


Desde hace tiempo, el Zoo y el Tierpark de Berlín ofrecen citas con algunos de sus animales. Y no solo participan los elefantes, sino que también podéis visitar a los hipopótamos, los pingüinos, los tapires, los coaties o los suricatos. Para solicitarlas solo tenéis que rellenar el formulario que aquí proporcionan. Posteriormente se pondrán en contato con vosotros vía telefónica para acordar una cita, la cual puede demorarse bastante porque los encuentros con los animales tienen lugar tan solo una vez a la semana. El coste son 80 euros, una cantidad que nosotros consideramos una donación a uno de nuestros lugares favoritos de la ciudad. En el caso de los elefantes asiáticos, es posible compartir la experiencia con otras cuatro personas. Y yo que soy bien buena, la compartí tanto con el Pepe como con mi hermana, y me quedé bien contenta porque resultó ser: ¡una fantástica vivencia!

 

El día de la visita hay que entrar al Zoo por la puerta Löwentor, y acceder al centro de visitantes. Allí hay que comprar la entrada como normalmente, y luego te explican donde será el punto de encuentro con el cuidador para la visita guiada. Normalmente la cita se programa al final de la tarde, cuando los animales ya están recogidos. El cuidador no pudo ser más amable, y ya estaba esperándonos unos minutos antes. Nos enseñó al detalle las instalaciones, que normalmente solo son aptas para los trabajadores. Además de eso, nos explicó toda la rutina diaria del cuidado de los animales, respondió a nuestras preguntas y nos entregó un cubo de manzanas para que nuestros amigos los elefantes asiáticos nos recibiesen bien motivados. ¡Y así fue! Nada más lo vieron, allí estaban esperándonos tras una puerta para mantener nuestra seguridad. La elefanta que véis en la foto se llama Pang Pha.  Sin duda fue nuestra favorita, y no se separó de nosotros en ningún momento. No dejaba de olisquearme con su trompa una y otra vez para reclamar la atención. Aquí donde la véis, es una treintañera como yo. Nació en Tailandia, donde a los pocos meses se quedó huérfana tanto de padre como de madre. Desde que la encontraron fue alimentada a biberón y por eso, está muy acostumbrada al contacto con humanos: ¡no podía ser más amable!

 

Aprendimos muchas cosas: como que los elefantes viven en familia o que a través de la pigmentación de sus orejas se puede deducir su edad. Ahora sé diferenciar un elefante africano de uno asiático a primera vista. Y también que se pueden pasar hasta 19 horas comiendo al día, que tienen enormes muelas o que su embarazo dura 22 meses. Ya os podréis imaginar que volvimos a casa muy impresionados, y como podéis ver en la foto de abajo: ¡con una sonrisa de oreja a oreja! No sé a vosotros, pero el carácter afable de los elefantes siempre me ha llamado muchísimo la atención y tenerlos tan cerca fue sin duda: ¡una inolvidable experiencia!


¿Qué os ha parecido? ¿Habéis disfrutado de alguna experiencia similar? ¡Espero vuestros comentarios y hasta la próxima aventura!

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miércoles, 24 de mayo de 2017

Berlineando | Mi paseo favorito

El fin de semana pasado decidimos desconectar totalmente de la ciudad, y nos fuimos a pasar la tarde paseando a orillas del lago berlinés Wannsee. La verdad es que la caminata y el aire fresco nos vino muy bien, porque hemos caido uno tras otro en una especie de gripe primaveral y últimamente no levantamos cabeza. ¡Pero no os vayáis a creer que se trata de un paseo cualquiera! Pues siempre recurrimos a él, en esos momentos en los que las fuerzas escasean. Digamos que para mí,  es muy personal y cada vez que me paso por allí me inspira y me renueva. Porque es: ¡una auténtica belleza!


¿Y por dónde empezamos? Pues en el mismísimo puente Glienicke (1), un puente de hierro bien soso que conecta la zona berlinesa Wannsee con Potsdam. Aquí donde lo véis, es famosísimo en el mundo entero y hasta es protagonista de un montón de libros y películas: ¡¡¡y todo por ser el puente de los espías!!! Resulta que está situado en un punto estratégico, así que durante la Guerra Fría los americanos y los rusos hacían intercambios allí mismo. Llegar hasta aquí es muy fácil, tan solo tenéis que coger alguna línea de metro o tren hasta la parada Wannsee y allí cambiaros a la línea de autobús 316 que os deja justo en el Glienicker Brücke.








A un paso de allí os espera algo formidable: ¡un auténtico palacio clásico del siglo XIX!  Un capricho de inspiración italiana, que el príncipe Carlos de Prusia encargó al arquitecto Friedrich Schinkel (1815) como residencia de verano. Rodeado de naturaleza y con unas vistas infinitas al lago Wannsee,  el palacio Glienicke y sus jardines (2) son Patrimonio de la Humanidad. Pasear por sus jardines y descubrir cada uno de sus recovecos es totalmente gratuito. Así que os podéis imaginar que ir hasta allí merece mucho la pena, rompiendo por todas con la imagen prototípica que todos tenéis del Berlín más turístico.







Después, tan solo tenéis que dirigiros a la salida presidida por dos ciervos y salir del recinto real. Seguid el sendero a orillas del lago, y dejaros llevar aproximadamente durante una hora (3). Entre barcos veleros, árboles y pájaros es imposible no desconectar. Para nosotros es tradición, acabar el paseo con un café con vistas y una tarta casera. ¡El restaurante Blockhaus Nikolskoe (4) es el lugar perfecto para ello! Una casa de madera al más puro estilo ruso, construida encima de una colina y con mucha historia tras de sí que podéis curiosear aquí. Tras la pausa del café, el paseo se va terminando mientras dejamos a lo lejos la curiosa iglesia evangélica St. Peter und Paul (1834). Su fachada de ladrillo y su cúpula en forma de cebolla, recuerdan que un día quiso ser ortodoxa (5). ¡En este punto, vosotros decidís! Bien cogéis un autobús de vuelta a la estación Wannsee o seguís la aventura en barco hasta la Isla de los Pavos reales, en alemán Pfaueninsel. Eso sí, elijáis lo que elijáis: ¡contadme vuestra experiencia!










¿Qué os ha parecido el paseo? ¿Os resulta conocido algún lugar? ¿Cuál es vuestro paseo favorito? ¡Espero vuestros comentarios y hasta la próxima!


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miércoles, 10 de mayo de 2017

Berlineando | Mi experiencia en The Haus

Como ya os conté por las redes sociales, estoy loca de contenta porque mi hermana ha venido a pasar una temporada conmigo. Y me da que loca pero de atar, la voy a acabar volviendo yo a ella. Desde que llegó no la dejé ni respirar, llevándola de aquí para allá y berlineando sin parar. Ayer mismo la convencí para ir a visitar The Haus, una casa llena de arte callejero y que prometía ser: ¡lo más de lo más! Resulta que han dejado un edificio de 5 pisos completamente vacío, en manos de 168 artistas. Y ellos, me imagino que encantadísimos, han hecho lo que han querido con cada rincón de lo que era un antiguo banco. Dicen que la casa ha sido creada para ser destruida. Así que comprenderéis que con semejante lema, este proyecto artístico atrajo automáticamente mi atención. A mí, y a la mayoría de los berlineses porque la espera se nos hizo eterna y tardamos como una hora y media en entrar.

Mientras hacíamos cola nos pasaron unas bolsas de plástico con un cierre bastante potente, para que guardáramos nuestros teléfonos móviles. Porque en The Haus no entra nada de nada: ni móviles, ni cámaras, ni los bolsos más grandes que un letrero de cartón escrito a rotulador que dice: Taschenmesser (medidor de bolsos). ¿La idea de todo esto? Que los visitantes se concentren en el arte de cada una de las habitaciones y las disfruten con cada uno de los sentidos. En concreto 108 salas, repartidas entre los cincos pisos del edificio. ¡Sí, claro! Los pasillos, los descansillos y los baños incluso de peluche, también están incluidos.



En cuanto a mi experiencia artística allí dentro, no sé muy bien que deciros. Si estáis interesados en el arte urbano de lo más alternativo y sobre todo vais con suficiente tiempo, no deberíais perdéroslo. Seguro que en vuestro caso, será una experiencia única. Al contrario, si sois unos tiquismiquis, sufrís de alergias o fotosensibilidad, pensároslo pero bien. La probabilidad de que os dé un chungo allí dentro, puede ser bastante elevada.

La idea es que lo que hayamos visto allí, tan solo se quede en nuestro recuerdo. ¡Y vaya si puse en práctica el concepto! No puedo dejar de pensar cómo sería vivir entre musgo o lo que quedaría del techo de mi habitación si de repente a un gigante le diera por poner sus pies en ella. Más no os puedo contar: ¡porque todo allí es de un secretísmo total! Tendréis que animaros y pasaros por allí antes del 31 de mayo, día en el que el edificio quedará hecho pedazos.

¿Qué os ha parecido? Si ya la habéis visitado, contadme qué tal fue vuestra experiencia. ¡Espero vuestros comentarios!

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jueves, 4 de mayo de 2017

Mis imprescindibles | Estocolmo (2/2)

 

La semana pasada os contaba lo mucho que dieron de sí mis cuatro días de desconexión total en Estocolmo. En la primera tanda de mis imprescidibles paseamos por el adorable casco antiguo (1), cafeteamos al más puro estilo sueco (2) y navegamos por la desafortunada historia del barco vikingo Vasa (3). Hoy añado a la lista tres planes holmienses más, que por nada deberíais dejar pasar:

4. Vete de compras por Norrmalm, el barrio más moderno de la ciudad
Alucina en los grandes almacenes suecos NK (Hamngatan 12) y de paso, prueba algún tentempié en alguna de sus estilosas cafeterías. Atrévete con una "Toast Skagen", una tostada de gambas sueca o con un plato de las famosas albóndigas "Köttbullar". Es curioso que el cartel de su tejado (con su logo por una parte y un reloj por otra) no deja de girar y por la noche se ve requetebién: ¡porque se vuelve fluorescente! Patéate la calle Kungsgatan, y curiosea bien las tiendas de decoración, regalos y diseño que por allí tanto abundan. Y claro, si eres fan de las marcas suecas como H&M, & Other Stories o COS: ¡te sentirás en el paraíso!







5. Inspírate en el museo de arte moderno y contemporáneo de la ciudad
El Moderna Museet es un chute repentino de entusiasmo. Es sorprendente que un edificio aparentemente tan soso por fuera, esconda tanto por dentro.  Su exposición permanente y al parecer gratuita, alberga obras de arte de todo tipo desde el 1900 hasta la actualidad. Y no solamente de artistas escandinavos, sino que abundan las de otros tremendamente geniales como Andy Warhol o Picasso. ¡De lo mejorcito que he visto, sería una pena perdérselo!

 
 

6. Contempla Estocolmo desde otra perspectiva: ¡sobre un barco!
Existen diferentes alternativas y todas ellas tienen sus oficinas de información frente al puerto. Nosotros compramos nuestros billetes 24h Boat Pass,  justo delante del palacio real. El tiempo no acompañaba nada, así que elegimos la línea azul que no es muy larga pero pasa por los principales tesoros de la ciudad. Después de hacer un circuito al completo para disfrutar de las vistas y hacer algunas fotografías, decidimos usar este peculiar medio de transporte para ir de aquí para allá. Y así fue como llegamos a los museos de los que os hablé o regresamos al centro de la ciudad.







¿Qué os ha parecido esta segunda tanda de imprescindibles holmienses? ¿Conocéis Estocolmo? ¡Espero vuestros comentarios!

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Mi hotel en Estocolmo (Suecia)
Mis imprescindibles ⃒ Estocolmo (1/2)


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