miércoles, 20 de mayo de 2015

¡Un viaje por Europa sin salir del sur de Alemania!


 No era la primera, ni la segunda, ni la tercera vez que ya visitaba el parque temático alemán Europa-Park. Sin embargo no sé lo que tiene que aunque lo conozca perfectamente siempre vivo cada visita como si fuese la primera y nunca la última. Además esta vez el viaje al parque era aún más especial pues lo visitábamos en familia: ¡diversión multiplicada! Un fin de semana al completo para disfrutar no solo de sus atracciones y de sus múltiples espectáculos sino también del impresionante alojamiento. El Hotel El Andaluz con cantidad de detalles que me transportaron de inmediato a España pero sin salir del sur de Alemania. Lo sé, queréis cotillear un poco más, ¿no? Podéis ver un montón de fotos del hotel si pincháis aquí.

Hotel "El Andaluz"
Bar "El Circo". Hotel Andaluz.

Pero sin duda, con lo que más disfrutamos fue corriendo de un lado para otro montándonos en un montón de atracciones diferentes, que a pesar del mal tiempo y las largas colas de espera, las aprovechamos al máximo. Aunque tengo que reconocer que grité muchísimo, lloré de risa y pasé algún que otro apurón cuando me subí a alguna que otra montaña rusa bastante intensa pero que según mi simpática cuñada era para niños: ¡no se lo creía ni ella, pero piqué y me monté!





Lo especial de este parque temático, es que además de ser el más grande de Europa está dividido por zonas que representan diferentes países. Esta todo muy bien recreado, limpio y cuidado y no falta detalle. Es como hacer un viaje a través de Europa en un solo día: ¡realmente impresionante!

Foto: ©EuropaPark
Foto: ©EuropaPark
Foto: ©EuropaPark
Foto: ©EuropaPark
 
 A pesar que que durante tres días llovió y llovió, no dejamos que el mal tiempo nos arruinase la aventura. Cuando no era posible montarse en las atracciones, visitábamos los espectáculos, los teatros o las atracciones a techo para entrar en calor. A mí me gusta especialmente el Globe Theater , una reproducción exacta del famoso del Teatro Shakespeare´s Globe en Londres. Siempre le hago una visita y esta vez pudimos disfrutar del musical Elvis Presley Rock'n'Roll: ¡bravo!

 



 

¡Qué morriña, apenas lo visité hace dos semanas y ya estoy pensando en cuando podré volver! Y es que es un lugar tan enorme, que es imposible recorrerlo al detalle o disfrutar de todas sus atracciones en unos días. Sin duda, el lugar perfecto para disfrutar de unos días de diversión con amigos o con la familia. ¡Eso sí, os iréis a casa con las agujetas mejor invertidas de vuestra vida!  

¡Podéis encontrar más información si pincháis aquí en su página web oficial! 

 ¿Qué os ha parecido? ¡Espero vuestros comentarios y me despido hasta la próxima aventura!  ¡Y aprovecho para deciros que estreno dominio!


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lunes, 11 de mayo de 2015

Alemanadas que harían de la rutina ¡lo más de lo más!

Como ya bien sabéis, de vez en cuando comparto confidencias con la majísima bloguera Begoña de Antojada por Vocación. Una de entre muchas pasiones que tenemos en común, es la admiración por los contrastes que tiene nuestra querida España. Como ella bien dice, tanto de norte a sur como de este a oeste, y ya sea culturalmente como en los paisajes o en los variopintos climas. Sin embargo, nada de esto le impide fantasear de vez en cuando e imaginar como sería llevar una vida tan alemanizada como la mía. De ahí, que me propusiera que escribiera para ella y sus seguidores, una lista de alemanadas que a nuestros ojos harían la vida un pelín más agradable. Natürlich: ¡yo encantada!



1. Bendita puntualidad. Lo sé, topicazo. La abuela del Pepe, una alemana genuina a la que echamos mucho de menos, siempre se encargaba de que llegásemos exageradamente puntual a nuestras citas familiares: mínimo una hora antes. Moraleja: un mundo sin prisas igual a un mundo menos estresado. ¡Y es que me lo debo de haber tomado demasiado en serio porque ahora soy más puntual que los propios alemanes!

2. Ser directo pero con una pizca de humor. Me encanta decir lo que pienso en todo momento pero no todos saben hacerlo con sensibilidad y sin perder las formas. Admiro la capacidad que tienen los alemanes de ir al grano pero que muy educadamente: discutir de una manera sana evita sofocones. He de reconocer que sigo trabajando en esto: ¡el carácter español me puede!

 

3. Reciclaje sí o sí. ¡Aquí reciclan todos y se recicla todo! Además en los supermercados existen unas máquinas para depositar algunos recipientes usados y nos devuelven el importe del envase. Conclusión: a la vez que ahorras un poquito ayudas positivamente al medio ambiente. Aunque la verdad es que no se andan con contemplaciones: o reciclas o multa al canto!

4. Practicidad al extremo.
Una mochila-aspiradora para limpiar las escaleras, carritos de la compra con lupa incorporada para los más cegatos, solo son dos ejemplos que a mí me dejaron boquiabierta. ¡Pero claro, para ellos es lo más normal! ¿Para qué perder el tiempo con sobreesfuerzos?



5. Más bici y menos coche
. Creo que no hay cosa más alemana que usar la bicleta para todo. Al principio, me sorprendía mucho que se echaran a la calle con casco y pulseras reflectantes incluso diluviando. Al carajo las apariencias: la bici no contamina, moverse es sadulable y gratis.



6. Jornadas laborales sin la pausa al mediodía. Cuanto antes se empiece antes se acaba, ¿no? Me imagino que esto será lo que piensan los alemanes. Para eso está la Kaffeepause, ¡hombre! y cuando se llega a casa se llega: más productividad, motivación, y satisfacción personal.

7. Flores y más flores. A menudo los españoles me preguntan por qué en Alemania se venden flores a toneladas en cada rincón. Y es que por lo general, los alemanes compran muchas flores frescas tanto para regalar o para tener la casa bien guapa. En serio: la vida a color se ve mucho mejor.



8. Menos hipotecas y más alquileres. Esa idea de que alquilar es desperdiciar el dinero para un alemán es bastante surrealista. Vivir dentro de las posibilidades de cada uno y sin ataduras permanentes, nos evita preocupaciones y nos permite aprovechar un montón de oportunidades. ¡Podían aplicárselo unos cuántos y luego no estar quejándose mono-temáticamente, hombre!



9. Organización, please.
Donde hay un alemán hay una agenda. Algo que no me costó demasiado asimilar, porque yo en este aspecto siempre fui bastante alemanizada. Listas para todo, citas bien claras, contactos a mano: menos despistes y más tiempo libre para uno mismo. ¡Estoy en mi salsa!

10. Adorables jardines de cerveza. No hay cosa que me guste más que terminar el día sentada al sol mientras disfruto de una rica cerveza alemana y un brezel. Disfrutar del atardecer al aire libre entre risas y buena compañía: la mejor de las terapias para salir de la rutina. ¡Prost!


¿Qué os ha parecido? ¿Podríais añadir alguna alemanada más a mi lista? ¿Coincidís en alguna cosa conmigo o soy de los que vivís una vida loca tremendamente a la española?

¡Espero vuestros comentarios y me despido hasta la próxima aventura!

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jueves, 7 de mayo de 2015

¡Staufen: un pueblo tremendamente agrietado!

Staufen-©Klaus-Gebhard

Una de las cosas con las que más disfruto en mi vida alemanizada es visitar los pueblos. Me quedo embobada mirando las casas con esos tejados pintuagudos, las contraventanas de madera y las coloridas fachadas que contrastan a la perfección con las flores de temporada y los múltiples adornos. Mientras que el Pepe y la tropa anda de aquí para allá, yo sigo pasmada haciendo fotos de detalles que para ellos son de lo más normal. No hay nada más alemán, no hay nada más auténtico: la alegre gente, la comida casera de los restaurantes regionales y los suelos empedrados a más no poder que hacen que andar por ellos en tacones sea toda una aventura...




No dejamos que la lluvia nos arruinara esta parada espontánea de camino al aeropuerto de Basilea. Disfrutamos de unas horas puebleando sin parar, en este adorable pueblín llamado Staufen im Breisgau. Está en el sur de Alemania, muy cerca de mi Friburgo y rodeado de verdes colinas llenas de viñedos. Un lugar curiosamente estratégico pues se encuentra en la frontera de Alemania, a pocos kilómetros de Francia y de Suiza. ¡Por eso se puede decir que en menos de una hora visité tres países diferentes! Famoso por sus termas, su paisaje y su bonito casco antiguo, fue la parada perfecta para reponer energías antes de retomar nuestro viaje de vuelta a Berlín.

 


No sé por qué, nunca lo habíamos visitado antes a pesar de vivir durante muchísimo tiempo bien cerca. Es más, supimos de su existencia cuando ya vivíamos en Berlín a través de las noticias de televisión alemana. Al parecer, tras unas excavaciones subterráneas muy profundas para instalar un sistema de calefacción innovador en el pueblo, las casas empezaron a agrietarse un montón. Ahora se sabe que las perforaciones provocaron una inundación subterránea enorme que hizo que las casas se elevasen más de doce centímetros del suelo y por lo tanto ocurriese tal traspié. Algunas casas ya están casi reparadas pero hay muchos daños irreversibles. ¡Menuda metedura de pata!





Otra prueba más de que los planes espontáneos y casuales a veces son mil veces mejores que los tremendamente planificados. ¡Y es que esta vez hemos descubierto un hermoso pueblo y el pobre agrietado!

 


Mi recomendación: el menú degustación de comida típica de la región con cata de vinos de la zona incluida en el restaurante Zum Löwen Fauststube. ¡Tremendamente lecker!  

¡Espero vuestros comentarios y me despido hasta la próxima aventura!

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martes, 28 de abril de 2015

¡Milchkaffee con viaje de ida a vuelta a los Alpes!

Como bien sabéis, yo no viví siempre en Berlín sino que los comienzos de mi vida alemanizada fueron en una pequeña ciudad del sur de Alemania: Friburgo. Si soy sincera diré que es un lugar adorable para pasar unas vacaciones pero realmente pocas cosas echo de menos en mi día a día berlinés. Eso sí, a excepción de esas adorables cafeterías que abundan por el sur y están decoradas al detalle con ese estilo tan particular, en el que no faltan los bambis, los relojes de cuco y los estampados a cuadros de colores chillones combinados entre sí. ¡Vamos que estoy en mi salsa! Por suerte y de pura casualidad, este fin de semana mientras berlineaba tan tranquila me topé con esta maravilla...


La cafetería Ottenthal Spezial, está situada en la calle Knesebeckstraße 26. Muy cerca de la avenida Ku´Damm y a pocos metros de la mítica plaza Savignyplatz. Un oasis para desconectar de la rutina tanto dentro como en su mini-terraza, y sin que falte una de sus tartas caseras y un buen café. Pero no solo sirven dulces riquísimos sino que hay algunos platos a la hora del almuerzo que tienen muy buena pinta. Una pena que en su página web no haya mucha información, pero según he entendido todo esta orientado a la cocina típica austriaca. ¡Grüß Gooooott!
 

 Realmente me encanta, y autómaticamente se convierte en una de mis cafetería preferidas del oeste berlinés. Volveré y volveré, y la próxima vez con más hambre para darme un buen banquete.


¡Espero vuestros comentarios y me despido hasta la próxima aventura que va a ser bien chula! ¡Me voy de puente al Europa-Park en el sur de Alemania!

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jueves, 16 de abril de 2015

Próxima parada: ¡Hamburger Bahnhof!


Ya hacía un montón de tiempo que no visitaba un buen museo de arte, así que aprovechando las ganas que tenía de disfrutar de una buena exposición y el tiempazo que abunda últimamente en Berlín me lanzé a la aventura. El museo Hamburger Bahnhof, no es un museo cualquiera ya que tan solo con la historia que tiene tras de sí su edificio, la visita ya está amortizada. Y es que se trataba nada más y nada menos, que de una antigua estación de trenes de época. Pero no una cualquiera sino la estación de trenes más antigua de Alemania, estando su fachada principal en pie desde 1840. Tras quedar seriamente dañada durante la II Guerra Mundial, se decidió restaurarla y reconvertirla en un museo de arte contemporáneo con mucha personalidad y carácter no apto para todos los gustos.





En el amplio edificio se puede disfrutar de constantes exposiciones de arte moderno que contrastan un montón con la arquitectura del edificio que mantiene de una manera muy sútil el estilo clásico de lo que era la antigua estación de trenes. Yo tuve un poco de mala suerte porque la mayoría de las salas estaban en obra, pero intenté no desmotivarme y disfrutar lo máximo posible de la visita. La verdad es que recorrer la planta subterránea, mereció bastante la pena. Para llegar a las exposiciones tenías que caminar a través de un túnel como si de una estación de trenes se tratase...





De entre todas las exposiciones, sin duda la que más me gustó fue ésta:

Una explosión de vivos colores que los artistas estadounidienses David Reed y Mary Heilmann nos presentan en esta singular exposición de arte abstracto de los setenta. Dos artistas totalmente independientes pero con estilos similares que deciden encaminarse en este proyecto juntos. Sus obras se presentan en pareja, y se comunican entre sí: ¡Two by two!







Pero nadie mejor que los propios protagonistas para hablar de ello (vídeo en inglés). Dicen que en su exposición las obras van de dos en dos, unidas por un vínculo temporal para poner a prueba las tensiones y las similitudes entre sus dos posiciones artísticas. ¡Ahí os queda!



Podéis encontrar más información sobre las exposiciónes actuales y horarios del museo aquí en su página web. Si queréis disfrutar de la exposición Two by Two, tenéis de plazo hasta el 11 de octubre de 2015. El precio de la entrada es de 8 euros, 14 euros si quieres visitar el museo al completo.

Se llega en un plis plas, desde la estación de trenes Hauptbahnhof donde llegan las líneas de S-Bahn S3, S5, S7, S75. En tres minutos a pie, estaréis disfrutando de su fachada principal en la calle Invalidenstraße 50-51. ¡Imposible que no lo reconozcáis a primera vista!

¿Qué os ha parecido? ¿Alguno de vosotros visitó alguna vez este museo? ¿Y la exposición Two by Two?



¡Espero vuestros comentarios y me despido hasta la próxima aventura!

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jueves, 9 de abril de 2015

Un imprescindible de la primavera berlinesa: ¡al Zoo!

Aprovechando que el fin de semana pasado era bien largo, nos fuimos a pasar una tarde a mi querido Zoo de Berlín. Los que me seguís desde hace tiempo sabéis lo que me gustan los animales y que probablemente soy una de las fans más incondicionales de este lugar. Ya me conozco todos los recovecos, e incluso los nombres de muchos de los animales. ¡Allí me siento como en casa!



Muchos de vosotros me comentáis con mucha razón que os da un poco de pena que los animales no estén en libertad. Por eso hoy quiero compartir con vosotros, mis cinco super motivos por los que yo visito el Zoo de Berlín a menudo. Quizá después de leerlos hasta os animéis a visitarlo...





1. Es un lugar verde y agradable donde se puede pasear al aire libre. Una alternativa sana para pasar el día, porque se tarda un montón de tiempo en recorrer sus 35 hectáreas de recinto. A la vez que nos relajamos y desconectamos de la rutina, hacemos bien de ejercicio y sin darnos ni cuenta. ¡El tiempo allí dentro pasa volando!





2. El cuidado de los animales es excelente, siendo uno de los mejores Zoológicos valorados en este aspecto tanto por los visitantes como por los profesionales. El equipo del Zoo de Berlín se toma muy en serio su trabajo, y se puede ver reflejado muy requetebien en su programa televisivo llamado Panda, Gorilla & Co. Además cabe destacar que es uno de los zoológicos con más especies diferentes del mundo e incluso tienen programas para favorecer el desarrollo de especies no tan favorecidas.





3. Tiene muchísima historia tras de sí. Fue el primer zoólogico abierto en Alemania siendo su inauguración allá por el 1844 un gran evento celebrado en toda Europa. Y es que se sitúa en un lugar estratégico: en el centro de la ciudad, formando parte del famosos parque berlinés Tiergarten. Hasta se recompuso muy dignamente tras las consecuencias de las Guerras, concretamente la II Guerra Mundial que lo dejó bastante traspuesto. Hoy en día, su nuevo récord le está bien merecido: 2013 = 4,4 millones de visitantes. ¡Hurra!



4. Allí todos aprendemos algo nuevo. ¡Que no escuche yo, que ir al Zoo es cosa de niños porque a quien lo diga le pongo fino! Los que ya somos bastante mayorcitos como yo, también aprendemos cosas sorprendentes en cada visita y disfrutamos de animales que seguramente no podríamos ver jamás. Cada animal tiene una ficha donde además de su "información animalosa" (como nombre, padrino, edad y lugar de nacimiento, etc) nos cuenta de que país proviene esa especie y en que situaciones climáticas vive normalmente. ¡Da igual cuantas veces lo visites, siempre volverás impresionado con algo!





5. Su nueva casa de pájaros, en alemán "Das Vogelhaus". Recién abierta, y que se une a las otras ya existentes: de felinos y animales de la oscuridad, hipopótamos y monos entre otras. Pero ésta tiene algo especial, pues en algunas partes se puede interactuar directamente con las aves de todo el mundo: Australia, África, Asia y América del Sur. Sin duda, lugares excepcionales donde se encuentran las aves más bonitas de colores vivos y características inusuales. ¡Y que marcha tienen algunas, oye!




 
Y si eres tan curioso como yo, date un paseo por sus webs: Zoo de BerlínCasa de Pajáros y Acuario o repasa mis anteriores visitas al Zoo aquí. Y en cuanto tengas la oportunidad hazle una visita porque no te vas a arrepentir en absoluto, ya sea durante tus vacaciones o si eres tan afortunado como yo de disfrutar a diario de Berlín. ¡Y eso sí, luego cuéntame tu experiencia!

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