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lunes, 19 de septiembre de 2016

Un cóctel entre amigos a 203 metros de altura del suelo




Hace unas semanas, unos amigos muy majos nos propusieron visitar la torre de televisión más mítica de Berlín. Sí, eso es: ¡la Berliner Fernsehturm! Uno de los símbolos más característicos y probablemente protagonista de la mayoría de los selfies hechos en la ciudad. No sé a vosotros, pero a mí es una de las cosas que más me impresionó la primera vez que puse un pie por aquí. No os tendré que decir que aceptamos encantados. Un cóctel entre amigos mientras disfrutamos de Berlín a 203 metros de altura: ¡menudo planazo de sábado!


 
En nuestro caso, apenas esperamos colas pues sacamos los billetes online con antelación (PTI: pincha aquí). Concretamente teníamos el billete Fast View Ticket (19,50 euros por persona), con el que podíamos elegir la hora de la visita a nuestro gusto y disfrutar tanto del mirador como del bar. Y qué queréis que os diga, no todos los días se sube a toda pastilla en un ascensor que en 40 segundos te deja a 204 metros de altura...

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El viaje relámpago merece la pena. Berlín visto desde el cielo. Una panorámica en vivo a través de la ciudad. Una vuelta a la redonda localizando mis tesoros berlineses favoritos aquí y allá. Muchos rincones familiares y muchos totalmente nuevos. Berlín es tan enorme que a veces me asusta y los contrastes entre el este y el oeste aún siguen sorprendiéndome.





Pero lo mejor estaba por llegar. Ya sentados codo con codo en la barra del Bar 203, aprovechamos la Happy Hour mientras nos poníamos al día. Reconozco que de vez en cuando daba la vuelta al taburete, mientras pensaba lo bien que se estaba allí arriba. ¡Da gusto disfrutar en buena compañía de las que quizá sean las mejores vistas!





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martes, 6 de septiembre de 2016

5 planes berlineses que tengo pendientes -solo aptos para valientes-

 El tiempo pasa volando y así como si nada, ya llevo viviendo en esta ciudad una barbaridad. Y aún así, tengo la sensación de que: ¡la lista de planes berlineses pendientes nunca decrece! Pero esto va a cambiar. De una vez por todas, me he propuesto tacharlos uno a uno. Eso sí, no sin antes compartir con vosotros cinco de ellos que me interesan especialmente. 

1. Pasearme por un parque de atracciones fantasma 
El "Berliner Spreepark" fue una de las mayores atracciones durante la RDA, pero tras la caída del muro quedó convertido en un montón de añicos. Hubo alguna que otra intentona de ponerlo en marcha que no funcionó. Así que ahí sigue: tenebroso, roñoso y protagonista de algún que otro escándalo. Pero vamos: ¡un planazo total para los que nos encanta la aventura! 
PTI: acceso único a través de visitas guiadas con reserva previa


Foto: Pinterest vía Dark Roasted Blend

2. Saborear una cena en absoluta oscuridad
Algo que siempre me llamó la atención. En Berlín hay dos restaurantes que ofrecen esta peculiar forma de disfrutar de la comida: Nocti Vagus y Unsicht-Bar. Por lo que me han comentado, tan solo hay que elegir previamente uno de los menús que ofrecen y hacer caso de las indicaciones: ¡para atinar tanto de camino a la mesa como en el plato! 
PTI: se necesita reserva previa. Contad mínimo con 50 euros por menú y comensal.

3. Disfrutar de una vista panorámica sobre Berlín subida a un globo de helio
Muchos ya conoceréis este famoso globo, porque cuando está en el aire se puede apreciar desde cualquier rincón. Goza de mucha empatía entre los berlineses, todo un símbolo de la ciudad.
PTI: Consulta su web aquí. Calculad con 20 euros por adulto.



4. Concertar un vis a vis con los elefantes del parque zoológico
 Desde abril es posible hacer una visita (20 min) a tu animal favorito en el Tierpark. Naturalmente siempre con respeto y junto al cuidador. Participan los elefantes, las jirafas y los pingüinos entre otros. Probablemente, una de esas experiencias que no se olvidan nunca.
PTI: Imprescindible reserva previa. Entrada + 80 euros (máximo 4 personas).

5. Recorrer la ciudad conduciendo un trabi a toda velocidad
Seguro que ya más de uno conocéis el coche más famoso de la RDA. Tras la caída del muro, se convirtieron en auténticas reliquias berlinesas.  Los hay para todos los gustos. Cualquiera me sirve para disfrutar de uno de los recorridos guiados más originales por mi ciudad.
PTI:  Consulta la próxima cita y precios aquí.


¿Qué os han parecido los planes?
¿Habéis hecho alguna vez algo similar? ¿Hay alguien por aquí que se haya animado ya?

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martes, 23 de agosto de 2016

Amor a primera vista: el jardín de la Villa Liebermann

Esta maravilla se encuentra a las afueras de la ciudad, a orillas del lago Wannsee. Muy cerca de Potsdam y en plena zona residencial. Rodeada de atracaderos plagados de todo tipo embarcaciones que los berlineses dejan a buen recaudo, para luego ir a disfrutarlos siempre que se tercie. Hacía un montón de tiempo que tenía esta visita pendiente, pero por una razón u otra nunca encontraba el momento para ir. ¡Menos mal que al fin me decidí!



Max Liebermann, es y fue uno de los pintores impresionistas alemanes más importantes. Entre otras cosas, su obra refleja el Berlín cotidiano de hace más de un siglo (Exposición actual: Biergärten y Kaffeeterrassen). Pero confieso que lo que realmente me entusiasmaba, era conocer lo que fue el interior y los jardines de la casa del pintor. Y es que, ya me conocéis: siento una debilidad tremenda por las flores y las villas de época. ¡Qué se le va a hacer!



Lo que me encontré allí superó mis expectativas. Mientras el Pepe compraba las entradas, yo me dedicaba a cotillear la tienda. Nada más salir, no dejé de disfrutar del jardín trasero lleno de flores que contrastan a la perfección con las contraventranas verde menta de la casa. Ya os podéis imaginar, el largo rato que me pasé haciendo fotos y lo difícil que fue sacarme de allí.





 
Cuando el Pepe me convenció, entramos en lo que era la planta baja de la casa del pintor. Una imponente Villa en la que se retiró a pintar con su mujer y su hija. Una casa que él mismo mandó hacer y con mucha historia tras de sí. Cuando el pintor judío murió, y ya casi en plena II Guerra Mundial la casa fue arrebatada a su mujer por el régimen nazi. Tras la guerra fue un hospital, posteriormente hasta sede de una asociación de buceo. Hasta que en el 2006, ya restaurada tanto ella como sus jardines, abrió al público como museo. Es muy interesante poder disfutar de los cuadros que Liebermann pintó allí mismo, siendo siempre los protagonistas: sus flores y su jardín.







Pero lo que merece aún más la pena, es acabar la visita con un buen paseo por el jardín delantero. Al fondo hay una casita de madera blanca y techo de paja. Da gusto sentarse allí y disfrutar de la vista al lago mientras los barcos y los patos pasan. Y para rematar: hacedme caso y tomad una tarta casera en la cafetería del museo: Café  Max.






¿Qué os ha parecido la visita? ¿Habéis estado alguna vez en la Villa Liebermann o conocéis el pintor?
Podéis encontrar información más detallada aquí.

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martes, 16 de agosto de 2016

Entre nidos de espias y pájaros carpinteros: Drachenberg + Grunewald

Los que vivimos frente a frente con la avenida Ku'damm tenemos doble suerte. Suerte de tener a mano todo tipo de tiendas y restaurantes habidos y por haber. Y suerte de poder disfrutar de rincones tan verdes como este, a tan solo un puñado de paradas de autobús. El fin de semana nos lo tomamos bien tranquilo y para ir haciéndonos a la rutina que nos espera, nos fuimos a pasear por el bosque berlinés Grunewald.
 
 


Un plan ideal si al igual que a mí, a menudo te satura el estrés de la ciudad y simplemente necesitas respirar. Una excelente opción si te gusta salir a correr o a caminar, pues estarás rodeado de verde y tranquilidad. Excepto cuando escuches a los pájaros carpinteros picoteando los trocos de los árboles o te cruces con alguien que probablemente esté allí compartiendo tu mismo propósito.


 Mientras caminaba lo que más me apetecía era llegar a un lugar muy especial.  No es que sea ningún secreto entre los berlineses, pero el Pepe me decía que goza de unas magníficas vistas sobre la ciudad. Así que después de subir esta eterna escalera...


 ¡Tachán, aquí está: bienvenidos a Drachenberg! Me temo que de las pocas montañas berlinesas que hay y encima ni es de verdad. ¡Pero que se va a hacer! Estos 99 metros de altura dan para mucho. Además de ser el punto de encuentro de los aficionados a volar cometas (de ahí su nombre: Drachen = cometa) ofrecen una de las mejores vistas panorámicas de la ciudad.



Pero esto no se queda aquí, ya que tiene mucha historia detrás. A unos metros de aquí, se encuentra la colina Teufelsberg que está presidida por lo que queda de lo que era una antigua estación espia. ¿A qué esto se pone interesante? Se dice que esta colina fue el resultado de la acumulación de ruinas y ruinas de Berlín tras la Segunda Guerra Mundial. El objetivo: ocultar una Facultad de Estudios Técnicos nazi aún sin inaugurar. Pero resulta que lo que parecía una escabechina, se convirtió de repente en un punto estratégico que no se podía dejar pasar. ¡Dicho y hecho! Los británicos y americanos no tardaron en establecerse allí a husmear. Increíble pero cierto, ese edificio blanco y destartalado que véis en la foto de abajo, fue un auténtico nido de espias hasta 1992. Y me temo que la peor de las pesadillas para muchos de los berlineses.



Así que si tenéis la oportunidad, no lo dudéis y pasaros por este lugar tan peculiar. Vistas increíbles y mucha historia se esconden detrás de estas colinas de pacotilla, que a mí entre otras cosas me sirvieron para desconectar, hacer fotos maravillosas además de reconciliarme de una vez por todas con la ciudad.

¿Qué os ha parecido? 
¿Habéis estado alguna vez en Drachenberg?

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miércoles, 10 de agosto de 2016

Pinterest, terapias exprés y mi mundo al revés

Lastres #Asturias by eintagmitpepa

La terapia exprés de pasar en secreto una larga temporada en casa funcionó por momentos. Y es que no hay nada que me anime más que disfrutar junto al Pepe de mi familia, mi gato, mi playa, las buenas vistas, el constante maratón de hermanas, muchos caprichos y alguna que otra margarita de más. Pero la realidad es otra. De nuevo estoy en Berlín. ¿Cómo pudieron pasar las semanas tan rápido? Resulta que ahora me veo aquí, intentando retomar mi vida que quedó del revés por una acumulación de achaques que me van a obligar a pasar una laaaaarga temporada viviendo la vida pero que muy lenta (como bien diría mi querida Begoña de Antojada por Vocación).
 
Margarita en terraza Mar del Sueve #Colunga #Asturias

Y a eso me dedico últimamente. A sobrevivir a mi día a día y no morir en el intento cuando entro en pánico por todo lo vivido y por vivir. Pero no os asustéis, todo está bien. Y mientras me repito a mí misma diez veces esta última frase, os confieso que me paso el día: cotilleando, leyendo, colocando, y recolocando. Jardineando, comprando, enfadándome, y desenfadándome. Whatsappeando, soñando con un montón de mascotas, y pintando libros antiestrés como una posesa. Decorando, limpiando, viendo un montón de series y hasta el sálvame. Pidiendo un día sí otro también cenas ricas a Deliveroo, perdiendo la calma y retomándola de nuevo.

Playa de la Griega #Colunga #Asturias

Así que: ¡sí! ¡Me encantaría poder contaros cosas más a menudo! Pero hago lo que puedo. Ahora mi máximo objetivo es recuperarme. Quiero agradeceros la gran cantidad de visitas que llevo teniendo en los últimos meses a pesar de las ausencias. Intentaré estar más activa en las redes sociales, ya que al fin me he rendido ante los encantos de iPhone. Y como me dice mi hermana: abriré de una vez ya una cuenta en Instagram, donde compartiré con vosotros fotos tan chulas como ésta (que le hice precisamente a ella).


Lo dicho: ¡¡¡que sigo aquí!! 

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martes, 12 de julio de 2016

Aventuras y desventuras

Hay momentos en que por mucho que te empeñes, tu cuerpo te pide a voces una pausa. Yo soy de las que hace oídos sordos y sigue hacia delante. Digamos que desde hace un mes, estoy recuperándome en casa de una de esas malas rachas y todavía me queda como mínimo julio entero para cumplir con ese propósito. Esto va poco a poco, de ahí que esté tan desconectada. Pero para nada os preocupéis porque: ¡tengo refuerzos y en nada estaré totalmente recuperada!


Podría empezar a contaros desventuras y tragedias,  pero me quedaré en que a lo que me dedico últimamente es a tratar de desconectar, cual Tapir en plena siesta. Aunque reconozco que me cuesta...

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¡Sí, ya tocaba! La visita al Zoo es uno de mis imprescindibles berlineses cuando llega el buen tiempo. Esta vez fue diferente, porque me la tome con más calma de lo normal y descubrí nuevos rincones al detalle como la nueva casa de pájaros (Vogelhaus mit Freiflughallen). 


Los días van pasando y como veréis ya voy haciendo algún que otro plan al aire libre. Y como de lo que se trata es de recuperarse, prefiero hacerlo a la vez que disfruto de lo que realmente me gusta. Las excursiones a la vez que me ayudan a recuperar energía me levantan bastante el ánimo.


La verdad es que Ivo estaba especialmente inspirado. Me pasé mirándole un buen rato. Él resolvía una y otra vez correctamente el acertijo de la caja de recompensas. Después de eso se levantó, y nos dió un buen susto. Tiró una piedra con bastante puntería a unos visitantes que parece le estaban incomodando. Cuando se fueron, aplaudió. Las cosas de gorilas no me pueden entretener más.

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Entre paseo y paseo, ví que las obras para construir el nuevo recinto para los osos pandas ya está en marcha. El próximo verano, ya podremos disfrutar de una joven pareja que llegará desde China. Me muero de ganas por verlos y por volver a ser la misma.


Pero esto que os cuento. Lo de tomarse las cosas con tranquilidad y no perder la paciencia, me lo voy a aplicar a conciencia. Así que entre entrada y entrada aquí me quedo disfrutando del buen tiempo, de mi hermana y de los pequeños detalles de la vida.

¡Disfrutad del verano! ¡Hasta la próxima berlinada!


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jueves, 23 de junio de 2016

Mis 3 nuevos imprescindibles para disfrutar de *La Rioja*



¡Pero como pasa el tiempo! Así como si nada, ya hace casi un año desde que viajé por primera vez a La Rioja  y compartí con vosotros mis 4 imprescindibles que podéis repasar aquí. Entre otras cosas y por aquel entonces os contaba: lo que me encanta alojarme en el Hotel Bodega Finca de los Arandinos y disfrutar de los menús de su Restaurante Tierra, la singularidad de Entrena, las vistas de vértigo que hay en lo alto de la Sierra de Cebollera y la cantidad de pinchos que me suelo zampar en la mítica Senda de los Elefantes de Logroño. Hace unas semanas volví en familia y además de re-disfrutar de todo esto, añadí a mi lista de imprescindibles riojanos alguno que otro:

1. El Cañon del Río Leza + Soto en Cameros
A veces nos olvidamos que tenemos paisajes así de espectaculares bien cerca. Como este cañón, plagado de colorida vegetación y joyas jurásicas. Se trata de uno los territorios paleontológicos más importantes del mundo, así que al menos deberíais hacerle una visita. Y cuando estéis allí, no perdáis de vista las enormes aves que sobrevolarán una y otra vez encima vuestra.







2. Rioja Alta: Haro, capital del Rioja
Un pueblín en el que no falta el buen vino y: ¡las cigüeñas! No os perdáis el Museo de Arte Contemporáneo gratuito e integrado en un trozo de lo que era la muralla medieval que protegía Haro. Y si os va la aventura, pasaros por allí el 29 de junio y así podréis participar en la Batalla del Vino (más información aquí). Además es el lugar ideal para picar algo en alguno de los bares tradicionales de la parte vieja, antes de encaminarse a nuestro próximo imprescindible situado en la Rioja Alavesa.







3.Visita guiada + degustación : Bodega Marqués de Riscal
Esta maravilla está en la provincia de Álava (País Vasco), justo en la frontera con La Rioja. Y por eso se conoce como la Rioja Alavesa. Nosotros reservamos una visita guiada por la bodega (12 euros por persona) con cata de vinos incluida: ¡y la verdad es que nos encantó! Aprendimos un montón de cosas: desde algunas curiosidades que se esconden detrás de la arquitectura del hotel, la historia de la bodega, y pudimos ver paso a paso las fases de producción de sus vinos. Que por cierto están: ¡ricos, ricos! (más información aquí).







Pero sin lugar a dudas, con lo que más disfruté fue con la variada fauna riojana. Ya sabéis, que no hay cosa que me guste más que disfrutar de la naturaleza y de los animales con mi cámara siempre a mano. Y más, si tengo la oportunidad de verlos disfrutar en libertad. Un día me topé con una manada impresionante de ovejas, otro día me pasé un buen rato fotografiando un jilguero que me despertaba cada amanecer y también me lo pase pipa haciendo un montón de selfies a vacas, caballos, perros y compañía. ¡Esto es vida!





¿Qué os parece? ¿Ya habéis puesto en práctica alguna de mis propuestas? ¿Conocéis La Rioja?


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