El jardín chino de Fráncfort: un oasis oriental en el corazón de la ciudad

¿Sabías que en Fráncfort hay un jardín chino tradicional? Una joya oriental rodeada por un pequeña muralla de piedra, cuyos portones están custodiados por dragones. Se inauguró en 1989 como Chinesischer Garten (jardín chino) o Garten des Himmlischen Friedens (Jardín de la Paz Celestial), siendo un regalo de Guangzhou para fomentar su amistad con Fráncfort. Es de acceso gratuito, ya que forma parte del parque público Bethmannpark en el distrito de Nordend. Aunque para preservarlo, tiene unos horarios de cierre y apertura. Suelen definirlo como un oasis de paz y tranquilidad, ya que su diseño gira en torno a los principios del feng shui. Es decir, cada elemento que forma parte de este jardín tiene un significado y el propósito de aportarle valor.



Este jardín fue construido por especialistas chinos durante cuatro años, utilizando materiales originales que trajeron desde China. Tanto el puente como los pabellones se construyeron allí, siendo desmontados en piezas para poder transportarlos. Luego, se volvieron a montar en Fráncfort siguiendo las técnicas milenarias de carpintería china. ¿No te parece alucinante? El modelo a seguir fueron los jardines Shuikou de la región de Huizhou, unos espacios comunitarios e integrados con la naturaleza que están situados estratégicamente en la entrada de las aldeas. Una manera de retener la fortuna y la energía espiritual, buscando su diseño la armonía entre estos siete elementos: tierra, cielo, agua, piedras, edificios, seres vivos y plantas.



Un estanque con peces koi y piedras de Taihu (calizas porosas del lago chino Tai) te dará la bienvenida, regalándote prosperidad y buena suerte. Aunque, la joya del jardín es su pabellón principal (en alemán, Wasserpavillon) rodeado de agua y vegetación. Todos sus colores tienen un significado: el rojo representa la felicidad y la fuerza, mientras que los tonos grises y blancos simbolizan la elegancia y la sencillez. Al parecer, sufrió un incendio provocado en 2017 que lo destruyó casi por completo. Ante esto, la ciudad de Fráncfort invirtió cerca de un millón de euros para reconstruirlo exactamente igual y abrió de nuevo sus puertas en 2019.



Su pequeño puente de jade vigilado por dragones de diferentes tamaños, es algo que personalmente me gusta mucho. Su diseño es en zigzag, algo que no es una casualidad porque tiene una historia detrás. Este tipo de puentes chinos se diseñan para fomentar la reflexión, pausar el camino y protegernos de los malos espíritus mientras los cruzamos. Según la mitología china, los malos espíritus solo pueden cruzarlos en línea recta. Así que este diseño en zigzag te permite dejarlos detrás y no llevarlos contigo dentro del pabellón donde podrás relajarte mientras observas el paisaje. Y claro, a esa garza real que está muy orgullosa de llevarse todo el protagonismo.
¡Hasta aquí ha llegado el post de hoy! Espero que la historia de este jardín te haya gustado. Ya me contarás si lo conoces o piensas visitarlo en tu próxima visita a Fráncfort.
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