Mi viaje a Marrakech: experiencia y recomendaciones


A finales de mayo hicimos una escapada a Marrakech, un destino que tenía muchísimas ganas de conocer. Primera vez en Marruecos, nueva cultura y nuevo continente. Llegamos un viernes por la noche y nos fuimos un lunes por la tarde, un periodo más que suficiente para explorar la ciudad. Aunque en este caso, muchos de mis planes se quedaron sin hacer porque nos pilló una ola de calor. Cancelación tras cancelación, nuestro hotel se convirtió en un refugio y en su azotea disfrutamos de desayunos, comidas y cenas increíbles con la Mezquita Kutubia y las montañas Atlas de fondo. Aprovechando las primeras y las últimas horas de la tarde, descubrí lugares históricos y el museo de YSL. También fui un par de veces de compras por los principales zocos de Marrakech, haciéndome experta en el regateo y perdiéndome hasta encontrarme en la famosa plaza Yamaa El Fna con un montón de bolsas llenas de artesanía y cerámica para el recuerdo.

Imprescindibles que deberías incluir (sí o sí) en la preparación de tu viaje a Marrakech.

Lo fundamental sería contratar un seguro médico, comprar una tarjeta SIM digital para tener internet y llevar dinero en efectivo (es decir, dírhams marroquíes). También te recomendaría hacer una fotocopia de tus documentos de identidad (por si los pierdes) y contratar un servicio de recogida al aeropuerto, que normalmente te ofrecerá el alojamiento. 

Tampoco te olvides de imprimir tu reserva del alojamiento y tu billete de vuelta, ya que será algo que te pedirán al pasar el control policial de pasaportes al llegar al aeropuerto. Si sacas las entradas de los lugares de interés con antelación, evitarás sorpresas y largas colas con altas temperaturas al sol. Y por supuesto, tómate tu tiempo planificando unos atuendos discretos con ropa holgada y fresca que te cubra tanto los hombros como las rodillas (calcula de más porque quizá debas cambiarte varias veces al día). Sin olvidar, estas cosas: una botella térmica que te mantenga el agua fría, un accesorio para proteger la cabeza del sol, protección solar, una guía con un mapa y un abanico. 

Nos alojamos en el corazón del barrio judío, en un riad con una azotea donde sirven una gastronomía marroquí tan increíble como sus vistas.

Alojarse en un riad (una casa tradicional marroquí) es una experiencia única porque te adentrarás de una manera muy amable en la cultura marroquí. Mi recomendación es The Mellah Hotel, un riad convertido en un lujoso hotel que mantiene la tradición y la esencia de Marrakech. Situado en el corazón del barrio judío, es un lugar acogedor desde el que puedes visitar los principales lugares de interés a pie.

Como todo riad, está preservado como un tesoro fortificado y resulta impactante el contraste entre su espectacular interior y su austero exterior. Sus habitaciones están distribuidas alrededor de un patio interior en el que no faltan los azulejos, la vegetación y obras de arte. Lo mejor: su restaurante de trato familiar con una gastronomía marroquí auténtica y servida en cualquier momento del día. Disfrutar tres días seguidos de su desayuno casero, fue una auténtica fantasía. 



Primer desayuno en Marrakech y primer contacto con la ciudad: visita al Palacio El Badi y algunas compras en el plaza de los hojalateros.

¿Sabías que el Palacio El Badi son las ruinas palaciegas de la época saadí (a finales del siglo XVI) más importantes de Marrakech? Y por suerte, las tenía a tan solo cinco minutos a pie de mi hotel. Fuimos paseando por el barrio judío, donde también hay muchas tiendas. Especialmente en la Plaza de los Hojalateros (Place des Ferblantiers), donde compré algunos cuencos pintados en metal y amuletos Khamsa  Khomisa (manos para proteger y dar buena suerte).

El palacio El Badi fue construido por el sultán Al Mansur en el siglo XVI. Además de su patio central con un huerto de naranjos, hay unos pasadizos subterráneos (y muy frescos) que se pueden visitar. Sin olvidar, las cigüeñas que están anidadas en sus muros o sus baldosas para admirar. A pesar de ir temprano, las temperaturas eran tan elevadas que no pude disfrutarlo tanto como me hubiera gustado. Agradecí haber comprado las entradas con antelación, para pasar el mínimo tiempo al sol. Por cierto, la entrada no me llegó al correo hasta el día de la visita y me costó 110 DH.



Descubriendo el museo dedicado a Yves Saint Laurent en Marrakech: el cobijo artístico perfecto ante las temperaturas desorbitantes. 

El Musée Yves Saint Laurent Marrakech me resultó muy interesante, al igual que los jardines y la arquitectura del edificio de color terracota e inspirado en los colores de Marrakech. ¿Sabías que YSL se dedicó a crear decorados y vestuarios para obras de teatro en sus inicios? Algo que descubrí durante la visita, al igual que su cafetería. Se llama Café Le Studio y está inspirada en su zona de trabajo parisina. Está decorada con algunos de sus bocetos y te aseguro que comerás de escándalo, con platos y bebidas en las que cuidan hasta el más mínimo detalle.

Si tienes pensado visitarlo, ten en cuenta que no se permite hacer fotos en su interior y las entradas solo se pueden comprar online. Queda a unos 20 minutos en coche del centro, por lo que pedir un Uber es una buena manera de llegar hasta él. Creo recordar que no me costó más de 50 DH (5 euros). Este fue un consejo directo de los locales para moverse por Marrakech, que funciona estupendamente porque no tienes que regatear los precios. El Jardin Majorelle está a unos metros del museo, pero justo ese día estaba cerrado al público por un evento y me quedé con las ganas de visitarlo.



Un jardín escondido entre los muros del que fue uno de los palacios más hermosos de la Medina.

Se trata de Le Jardin Secret, regado por una canalización subterránea originaria que fue restaurada. Tienen bancos estratégicamente situados y dos cafeterías que invitan a quedarse un rato más, mientras te refrescas y observas la vegetación tanto de su jardín exótico como de su jardín islámico tradicional. Es el lugar perfecto al que acudir para hacer una pausa del frenesí y del ruido de las calles de Marrakech. Algo muy práctico es que puedes sacar la entrada online por 100 DH y tiene una validez de un año. Está muy bien situado, por si antes o después quieres hacer unas compras por los zocos. Además, las tiendas que hay alrededor están menos concurridas y merecen mucho la pena.

De compras por los zocos de Marrakech: fascinación absoluta y agobio constante a partes iguales.

Me gustaría poder contaros cuáles son los mejores zocos de Marrakech o dónde compré, pero en realidad no lo sé. Se disponen a modo de laberintos estrechos, llenos de gente, olores muy intensos, ruido y vehículos, algo que puede disparar fácilmente la claustrofobia (la tengas o no). Mi primer contacto fue con las tiendas que están alrededor de la calle de Le Jardin Secret, donde compré cerámica. Y otro día, sí que anduvimos todos los zocos durante horas hasta que salimos a la famosa plaza Yamaa El Fna cargados de bolsas. Si vas a comprar, te recomiendo llevar una bolsa vacía en la maleta que puedas llenar y llevar junto a tu equipaje de mano.

En cuanto al regateo, yo siempre lo hice bajando a la mitad el precio que me pedían. Es importante que preguntes el precio total de todo lo que te quieras llevar e inicies una conversación si tienes interés real en comprar. Si soy sincera, no es algo que haya disfrutado mucho de esta experiencia tan intensa. Y muchas veces, la pereza de hacerlo me impedía comprar algo que me gustaba mucho. Pero, la realidad es la realidad: volví con una bolsa de equipaje de mano hasta arriba de libros, láminas, zapatos, cajas de dulces, decoración, artesanía y cerámica a repartir entre mi piso de Fráncfort y la casa asturiana.



Lo mejor para el final: pasear y admirar los azulejos del Palacio de la Bahía fue de mis planes favoritos.

Se trata de obra maestra de la arquitectura marroquí del siglo XIX con unos patios y jardines, que evocan el esplendor de la antigua vida cortesana de Marrakech. Si te gusta inspirarte en los detalles y colores de los azulejos, las puertas, los techos y las ventanas, este es el lugar ideal para ti. Perdí la cuenta de cuántas veces me quedé con la boca abierta o de cuántas fotos hice, especialmente de sus baldosas. Tenía la suerte de tenerlo a unos metros del hotel, por eso decidimos dejarlo para las últimas horas que teníamos en Marrakech. A pesar de ir temprano, este lugar estaba realmente abarrotado. En este caso, compré la entrada directamente en la taquilla para gastar el dinero en efectivo que tenía y me costó 100 DH. Y sí, había una buena cola a casi cuarenta grados bajo el sol.

Lugares y restaurantes que me quedaron pendientes y puedan inspirar la planificación de tu viaje a Marrakech. 

 



Lo que me hubiese gustado saber antes de viajar por primera vez a Marrakech.

Creo que Marrakech no es un destino para todos. Al menos, si eres una persona especialmente tranquila o sensible. Si tuviera que ir de nuevo, cambiaría algunas cosas y la primera de ellas sería no viajar durante los meses cálidos (incluido mayo). Creo que iría entre febrero y abril. Moverse por allí es desbordante, así que hacerlo con temperaturas por encima de los treinta grados puede resultar apabullante. 

Cuando andas por la calle, hay gente que quiere regalarte, venderte algo o darte indicaciones. Aunque quieras ser amable, no te pares, no cojas nada y no entres en la conversación porque quieren que les des dinero por la indicación o el regalo. Mentalízate de que te va a pasar un montón de veces al día.

La llegada al aeropuerto es intensa: control policial de pasaporte, control de aduana y a la salida una inmensa acumulación de gente gritando para ofrecerte sus servicios de transporte al centro. Entre ese barullo también estará la persona que te va a recoger y te aseguro que te va a costar localizar el cartel con tu hotel. Nosotros llegamos sobre las diez cuando ya era de noche, definitivamente intentaría viajar de día para evitar este choque cultural.

Tampoco viajaría con un vuelo con conexión porque la organización del aeropuerto de Marrakech no es la mejor. Perdimos nuestro vuelo entre Madrid y Asturias porque salimos dos horas tarde y aunque nos reubicaron en el próximo a la mañana siguiente, pasamos un mal rato y una mala noche que podía ser evitable. Si solo puedes viajar con conexión, dejaría entre tres y cuatro horas entre vuelos (al menos, si vas desde Madrid porque sales y llegas desde la terminal 4S).


¡Hasta aquí ha llegado el post de hoy! Ya me contarás qué te ha parecido, si alguna vez estuviste en Marrakech o tienes pensado hacerlo. Si ya conoces Marrakech, me gustaría conocer tu experiencia y saber cuál fue tu lugar favorito.

Recuerda que solo actualizo el blog un viernes al mes. Pero, te espero en Instagram donde voy compartiendo mi verano en Asturias. Si quieres recibir contenido exclusivo, puedes suscribirte a mi Newsletter. Aunque por ahora, la tengo en pausa.

¿Te gusta lo que comparto y quieres agradecérmelo? Puedes hacerlo invitándome a un café, compartiendo mi contenido o aún más fácil... ¡Dejando un comentario!

Comentarios